Belmonte es un municipio de la mancha conquense en que poder disfrutar de un viaje al pasado, calles estrechas, fachadas blancas de cal y piedra. Su centro histórico está salpicado de monumentos de su época de esplendor S. XIV-XV, aunque la localidad tiene vestigios de siglos anteriores. Belmonte, sin duda, es un pueblo para pasear sus calles, encontrando rincones de sorpresas y edificios impresionantes, los más destacados son la Colegiata de San Bartolomé, el Palacio del Infante Don Juan Manuel, y por supuesto el Castillo.
La plaza del Pilar, en la que se encuentra un convento de Trinitarios, ofrece maravillosas vistas y muestra el esplendor del municipio llevándote por callejones empinados a lugares que descubrir como el Hospital de San Andrés,
Belmonte es cuna de personajes de la talla de Juan Pacheco, Fray Luis de León, Miguel Lucas de Iranzo, Pedro Téllez Girón, San Juan del Castillo. Otros ilustres personajes han pasado por Belmonte dejando su huella y dándole esplendor, como Eugenia de Montijo, Pedro Páez, Juana la Beltraneja.
Un lugar con gastronomía típica de la zona de la mancha, y con peculiares platos típicos propios, con restaurantes, bares y panaderías en el que podrás disfrutar de la riqueza culinaria de este pueblo.
Las fiestas más importantes son la fiesta de la Patrona Virgen de Gracia (segundo domingo de septiembre) con gran devoción en Belmonte con las típicas verbenas, procesiones etc., y las ferias patronales dedicadas a San Bartolomé (23 al 28 de agosto).
Pero además sigue disfrutando de fiestas populares como San Antón (17 de enero se celebra el fin de semana más cercano), San Isidro (15 de mayo se celebra el fin de semana más cercano), San Cristóbal (10 de Julio se celebra el fin de semana más cercano). San Juan del Castillo (17 de noviembre, se celebra el fin de semana más cercano), en ellos podrás disfrutar de la hoguera la noche anterior y de la fiesta típica en su día. Además no te pierdas los Carnavales en los que poder disfrutar de pasacalles y bailes nocturnos propios de esta celebración, y por supuesto la Semana Santa en la que se pasean por sus calles tallas de extraordinaria belleza acompañadas de bandas de cornetas y tambores.
El entorno natural de Belmonte tiene mucho que ofrecer y puedes visitar lagunas, cuevas, encinares, o simplemente una ruta de senderismo por sus caminos. Sin duda ver el atardecer en tierras manchegas desde los Molinos es un espectáculo.
Belmonte merece sin duda una visita. Ven y descansa en nuestras casas en el centro del municipio para descubrir este Bello Monte.
Monumento histórico artístico desde el año 1943, fue construida por orden del marques de Villena sobre una parroquia visigótica del siglo V. Dos puertas dan acceso a esta magnífica edificación: La puerta de los perdones y la puerta del sol. Dentro se encuentra el primer coro historiado de España de 1454 tallado en madera de nogal por los maestros Hannequin de Bruselas y su hermano Egas. Las capillas anexadas en las naves laterales por las familias nobles cuentan con altares, rejas, imágenes, pinturas y ornamentos de orfebrería.

Fue el infante Don Juan Manuel autor de obras como “El Conde Lucanor” y sobrino de Alfonso X el sabio quien por el año 1323 amuralló Belmonte y levantó un alcázar, sobre una anterior edificación visigoda. Se convertiría en un palacio que fue el lugar de nacimiento de Juan Pacheco en 1419, primer marques de Villena.
Convertido posteriormente en monasterio por el II marques de Villena D. Diego López Pacheco, actualmente es un Hotel Spa.
Fue construido en la segunda mitad del siglo XV, por orden de don Juan Pacheco primer marques de Villena. Según un documento de 1456, don Juan Pacheco ordena construir el castillo y una muralla de cal y canto que rodease la villa hasta el castillo, cuya tercera parte sería costeada por el propio marqués y el resto por sus vasallos de Belmonte.
Durante algún tiempo fue habitado por doña Juana, conocida como la Beltraneja, hija de Enrique IV. Protegida del Marques y protagonista de los enfrentamientos políticos que sufrió Castilla en el siglo XV y que acabaron con la Isabel I llamada la Católica, como reina. Una de las puertas del castillo tiene su nombre, pues según cuenta la leyenda por ella huyó del castillo para evitar una muerte segura por parte de sus antiguos aliados. Dice la historia que cuando la causa de Juana la Beltraneja se daba por perdida, y ante la actitud del Marqués de Villena de cambiar de bando, Juana vio peligrar su seguridad y se descolgó por una de las ventanas de la capilla del palacio huyendo por la puerta que hoy día recibe su nombre.
Posteriormente fue la heredera de la casa de Villena, Eugenia de Guzmán, más conocida como la emperatriz Eugenia de Montijo, la que se encarga de restituir al castillo su esplendor original. Hacia 1857 comienza las obras de restauración. Con la caída del imperio francés, en 1870, cesa la restauración.
En 1811 los franceses fusilan en sus murallas al tío Camuñas y a ellos se atribuye el deterioro de sus pórticos.
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) el castillo sirvió de cuartel republicano y prisión y al finalizar la contienda hizo en 1946 de Escuela Superior de Mandos Onesimo Redondo.
Actualmente es propiedad de la Casa Ducal de Peñaranda descendientes de la Duquesa de Alba, y ha sido rehabilitado y se encuentra abierto al público. Sin duda una visita imprescindible.
El castillo fue concebido como fortaleza-palacio, por un lado, quiso prepararlo para adaptarlo al avance de la artillería por otra parte, tuvo la función de una residencia lujosa.
La planta del castillo es muy peculiar, denominada de "estructura atenazada". Está construida sobre un triángulo equilátero con dos cuerpos en dos de sus lados, y en el otro, la torre del homenaje, triángulo que se convierte en polígono de nueve lados con seis torres en los vértices que forman una estrella de seis puntas. Las torres tienen unos 22 metros de altura. La planta de este castillo en forma de estrella de seis puntas es única en España y en Europa.
El recinto principal se rodea de una barrera artillera de exquisita construcción con cien puntos de disparo, entre troneras y aspilleras, sumando los de su parte baja y alta. Esta barrera tiene tres puertas, denominadas: Puerta del Campo, Puerta de la Villa y Puerta de los Peregrinos. Además consta de tres baluartes. Sus troneras a ras de liza son de cruz y orbe, las de la parte superior son de cruz y palo.
En el interior han de reseñarse las techumbres mudéjares de sus salones y galerías. Sus techumbres y su estructura hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de España. Su habitación más importante es la conocida como capilla o sala de embajadores, con un destacable artesonado mudéjar con mocárabes. En la misma sala hay un “bestiario medieval” esculpido en piedra, que no tiene comparación en España, pues no se trata de un bestiario disperso en los capiteles de un claustro sino concentrado en tan solo dos ventanas, se atribuye a Juan Guas. Este bestiario tiene 59 figuras, 20 en su ventana norte y 29 en la ventana orientada al poniente.
